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   Principal > Chaco > Cultura

  La cultura chaqueña es la consecuencia de una gran mezcla entre los pueblos originarios del lugar y los colonizadores. En la región conviven diversas comunidades originarias. Además, muchos de los habitantes que migraron a esa zona y establecieron sus propias comunidades hablan perfectamente el guaraní y, al mismo tiempo, poseen todas las características propias de la cultura hispanoamericana o de su cultura de origen.
Tal vez el más claro exponente de esta combinación sea el centro El Fogón de los Arrieros, en Resistencia, que para algunos representa el único lugar donde se comprende la universalidad de la provincia. De este centro han surgido numerosos artistas que son el orgullo de Resistencia.
De las actividades culturales se destaca el arte de los pueblos originarios que ponen de manifiesto en la delicadeza de sus estilos y motivos, los valores más puros de sus comunidades. Cerámica, cestería o tejidos, son manifestaciones de verdadera artesanía, en técnica y arte. Trabajan mientras cantan acompañándose de pimpines que llaman Katakí, y pequeñas flautas o nas'jiré.
  
   En la actualidad forman parte del folclore de la gente legados ancestrales que guían la vida del lugar. Así, el "LENGUAJE DE LAS AVES EN LA CULTURA QUOM", continúa dando que hablar ya que según cuentan el canto de cada una de ellas corresponde a un motivo que desean comunicar y a la noche en el monte o en la costa de un río suelen ser de utilidad.
Cisne o ganso (hateguera): Cuando pasa volando desde el norte para el sur,anuncia la muerte de un gobernante, líder o un golpe de estado.
Pato sirirí negro (chigui'): Cuando pasa cantando de norte a sur, anuncia una tormenta, lluvia, llovizna y cuando pasa de este a oeste, o a la inversa solo anuncia que va a estar nublado. Cuando está nublado o llovizna y pasa cantando de sur a norte, es seguro que se despejará.
El caracol (tetaxañe): Cuando merodea en el charco o campo de una persona casada y comienza a cantar en un canto que no es el usual, anuncia el divorcio.
El pájaro yagua (huacolec): Que casi nunca canta a media noche, cuando lo hace con un canto de lamento anuncia la muerte de una persona de la comunidad.
El tero real (pioq): Cuando baja y empieza a cantar anuncia que va a haber creciente de lluvia.
El chorlito o agachadizo (tegolilguit): Al igual que el tero, cuando desciende y canta en tierra anuncia la creciente de la lluvia.
El canastito (ra'allo'oclato): Cuando pasa de noche por un barrio o comunidad con un canto que al escuchar pareciera que es una carcajada anuncia que en ese barrio o comunidad va a haber una prostituta.
El chocha (huareguerec): Casi no aparece durante el tiempo de primavera y verano. Y cuando aparece con vuelo de sube y baja anuncia que va a comenzar a hacer frío.
Tero: Este pájaro también anuncia dos cosas según su vuelo: cuando está lloviendo y vuela como se fuera a los saltos, anuncia que se despeja; y cuando pasa en bandada, temprano o a la tarde anuncia que va a llegar la policía.
El carau (qaya'): Cuando pasa la noche con un canto de lamento anuncia la muerte de un/a anciano/a o que una persona va a quedar viuda.

  Y las leyendas nutren la vida cotidiana regalando sentido a los usos y costumbres que desde hace tiempo ya modelan la cultura chaqueña. La leyenda toba del algodón GUALOK(VOZ TOBA =ALGODÓN) cuenta cómo vivían en el Gran Chaco los indios. En lejanos tiempos, dicen, eran felices, no se conocían las estaciones porque no había cambios de clima, ni fenómenos atmosféricos.
En esa armonía y felicidad los indígenas brindaban todos sus tributos a NAKTÁNOÓN (el bien).
Esta actitud puso furioso a NAHUET CAGÜEN (el Mal) que vivía en las tinieblas y para vengarse creó a NOMAGA (el invierno).
Fue entonces cuando cuatro embajadores, los preferidos y más escuchados suplicaron al Bien que derrame calor sobre la tierra y así no morir de frío o sequía.
Los embajadores fueron: la planta del patito, el palo borracho, el picaflor y la viudita.
Compadeciéndose el Bien creó una flor, la flor del algodón (Gualok) que tiene de cada uno, un atributo.
(Ver nota)

Los folcloristas cantan al algodón y a sus hombres y mujeres con dulce voz.

Canción: RUMBO AL ALGODÓN

Me voy de los pagos de Curuzú
y llevo conmigo mi pobre cruz,
revientan las ganas de trabajar,
espera en el Chaco el algodonal.
Le dije al Jacinto que cuide bien,
el rancho y el moro que le dejé,
aunque lejos vaya del Taragüi,
mis pasos me llevan y estoy aquí.
También el Antonio que es domador,
se lleva el recado y el acordeón.
Un gringo que toque su mbaracá,
en noche estrellada, no va a faltar.
María apúrate, no llorés más,
que es largo el camino cuando llorás.
Esperan cosechas del algodón,
es blanca esperanza para los dos.
No llorés María, no llorés más,
allá nos espera el algodonal;
pensá que si andamos de mal en peor,
allá, por lo menos, me dan pa´peón.
Raúl Junco

Música

  El Coro Toba Chelaalapi lleva adelante una verdadera obra como auténticos embajadores y alfabetizadores culturales a través de la música.
El coro nació en 1962, por iniciativa de la docente Inés García de Márquez y es el único coro aborigen reconocido oficialmente en la Argentina. Desde su creación representó al Chaco en numerosos escenarios de todo el país. El nombre Chelaalapí, fue puesto por sus propios integrantes y significa en toba: "banda de zorzales".
Esta "banda de zorzales" es el testimonio vivo de una raza que cede sus características particulares en la generalidad de otras, salvo quizás en la pureza de los cantos nativos de este coro, que los devuelve a los tiempos en que eran dueños de la tierra y libres como los pájaros, cuando aún no había llegado el hombre blanco.
  Sus integrantes además de cantar realizan una tarea pedagógica y de divulgación cultural para los establecimientos educativos de diferentes niveles, con secuencias de actividades a partir de la música, como la cestería, cerámica, enseñanza de canciones bilingües, saludos y el nombre de sus instrumentos. Es decir que sus presentaciones no se ciñen solamente a un espectáculo musical, pueden ser además verdaderas encuentros donde los espectadores participan también activamente y a través de estas actividades se logra una mejor asimilación de las características de su cultura.
  El Coro Toba Chelaalapí busca emprender una labor integral, eficaz y eficiente para rescatar y proyectar esta expresión artística, que es un compromiso para todos los chaqueños.

Reseña Histórica

  La antigüedad de los primitivos habitantes del chaco se remontaría a 8.000 años A.C., época en que habrían penetrado en la región por los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, desde el sudoeste brasileño. También llegaron grupos representativos de los pampas, patagones y de culturas andinas. En el momento de la Conquista, los tobas se encontraban en el territorio comprendido entre los ríos Pilcomayo y Bermejo, lo que hoy es el centro de Formosa.
  Hacia el siglo XVII, naturalmente nómades, los tobas, adoptan el caballo e incursionan por la margen derecha del río Bermejo, camino al sur. En su amplia dispersión, se extendieron aún más hacia Formosa, Salta y Bolivia, abarcando casi todo el Gran chaco. Incluso llegaron hasta los contrafuertes andinos, costeando el río Pilcomayo hacia el oeste. Fueron considerados por los conquistadores españoles uno de los pueblos más belicosos del norte argentino. Del mismo modo que los mocovíes y abipones, los tobas eran invencibles por su habilidad en el uso del caballo. Eran diestros con el arco y la flecha, y esgrimían la poderosa y temida maza rompecabezas, hecha de madera dura y pesada, de forma cilíndrica. También usaban la boleadora gaucha, de piedra y tiento de cuero. Además del arco, la flecha y la lanza, el aborigen también utilizó cuchillo, machete, hacha y armas de fuego, vendidas por comerciantes u obtenidas en los enfrentamientos. Una de las últimas armas primitivas que dejaron de utilizar los indígenas chaqueños fue la lanza.
  Así en el territorio de la actual provincia del Chaco vivían y se dedicaban a la recolección, caza y pesca los guaycurúes, grupo integrado por varias familias de pueblos entre los cuales estaban los abipones, mocovíes, tobas, mbyaes y pilagas.
Abipones y mocovíes habitaban las regiones selváticas del oeste, por lo que según se cuenta tardíamente entraron en contacto con los conquistadores y misioneros europeos. Los otros grupos subsisten todavía en el noroeste de Chaco y Formosa.
Todos vivían de la recolección del fruto del algarrobo, el mistol, el molle y el chañar; de los higos de tuna, los cogollos de palmera y de varias especies de raíces.
  Los mocovíes del sur, organizaban cacerías de venado, pecaríes, tapires y avestruces, usando el método de incendiar las praderas. Chaco significa, en lengua quichua, "país de las cacerías" y la rica fauna proveía todo lo necesario para la vida. Para la pesca usaban el arco, la flecha y la lanza . Durante el período hispano, el chaco se mantuvo como un reducto indígena no conquistado. Las pocas misiones que se instalaron en su territorio no pudieron subsistir, por el "asedio" de los "Indios bravos" o guaycurúes (como se llamaba también a los tobas, mocovíes y abipones).
  Los primeros europeos que llegaron a la zona acompañaban a Sebastián Gaboto y fue en 1528. Recorrieron el Paraná y el Paraguay hasta la desembocadura de Bermejo, lugar al que también llegó Juan de Ayola y Domingo de Irala.
A partir de la colonización en manos españolas, la primera fundación en tierras chaqueñas fue realizada por Alonso de Vera y Aragón el 14 de abril de 1585, con el nombre de Nuestra Señora de la Concepción de Bermejo. Esta población creció y se convirtió en un centro comercial para la región en menos de 50 años. En 1632 sus primigenios habitantes, los abipones, llegaron hasta el poblado y obligaron el traslado de la ciudad a Corrientes.
La acción de la iglesia se inicio en 1590 por obra de los misioneros Alonso de Barzana y Pedro Añasco a quienes siguieron expediciones de viajeros y misioneros que, partiendo de Asunción o de Salta, recorrieron los bosques y sabanas chaqueños y costearon y navegaron los dos grandes ríos hasta su desembocadura en el Paraguay o los remontaron desde ellas. Las primeras exploraciones del río Bermejo datan de 1780 y estuvieron a cargo del franciscano Francisco Morello.
  El ritmo de ocupación del territorio fue más lento que en otras regiones: el suelo y sus características, especialmente sus zonas impenetrables, sus primitivos habitantes que empecinadamente defendían sus lugares y nuevos habitantes que eran vecinos de fronteras aún disputadas eran los rasgos que marcaban límites a los nuevos destinos pregonados desde otros puntos del mundo.
  Después de la revolución de mayo, Pablo Soria remontó el río en tres oportunidades: en los años 1812, 1824 y 1826 pero fue encarcelado por el dictador Francisco del Paraguay en la ultima ocasión. Las expediciones se reiniciaron en 1854 y 1863 con los viajes de José Lavallero en el vapor "El Gran Chaco".
  La guerra de la Triple Alianza (1865-1870) marcó otro momento para continuar y arremeter en la ocupación del territorio situado al norte del río Salado.
  El presidente Sarmiento, creó el territorio Nacional de Gran Chaco con capital en Villa Occidental, hoy Villa Hayes, el 31 de enero de 1872 y designo primer gobernador a Julio de Vedia.
  La primera campaña militar en el Gran Chaco, fue la que realizó en 1870 y repitió en 1872, el teniente coronel Napoleón Uriburu hasta el pasaje llamado La Cangaye, la antigua reducción de Nuestra Señora de los Dolores, fundada en 1781 en los alrededores de la Confluencia de los ríos Teuco y Bermejo, reanudándose el ciclo de exploraciones y asentamientos. Sobre las ruinas de la Reducción de San Fernando del Río Negro, se asentaron en 1872, el Coronel José María Avalos con un grupo de italianos y correntinos. Allí formaron una pequeña colonia que en 1875 debió resistir a la gestión de cacique Leoncito, en recuerdo de lo cual el asentamiento comenzó a llamarse "LA RESISTENCIA".
  El 27 de enero de 1878 se aprobó la mensura de la Colonia y se decreto la fundación, días después llegaron al lugar sesenta familias italianas de Udine, con lo que comenzó la colonización de ese origen en el Chaco. La llamada "Conquista del Chaco" culminó con la campaña de 1884, dirigida por el ministro de guerra y marina de presidente Roca, general Benjamín Victoria, cuyo plan tenia como objetivo que confluyeran sobre la Cangaye varias columnas expedicionarias que debían partir de Córdoba, Resistencia y Formosa. Acompaño a las fuerzas militares una comisión científica que acompañaba el Capitán de la Marina, Ceferino Ramírez. La campaña se inició el 17 de octubre de 1884 y a partir de entonces se fundaron tres pueblos: El Timbro y se llamaría Puerto Bermejo, el segundo en Puerto Expedición y el tercero en la confluencia interior del Teuco con el Bermejo y que se llamaría Presidencia Roca. A su vez las fundaciones continuaron en las costas del Paraguay. En 1882 se fundo Las Palmas, el primer ingenio azucarero del territorio, donde se instaló el primer ferrocarril de trocha angosta hasta el lugar. Otras fundaciones se realizaron en el interior: Charada en 1905, El Zapara en 1909, Makalle en 1910, Presidencia Roque Saenz Peña que fue el primer centro algodonero, Quitilipi y Gancedo en 1912.
Por Ley nacional 1532, el 10 de octubre de 1894, llamada "DE ORGANIZACIÓN DE LOS TERRITORIOS NACIONALES", el Gran Chaco quedó dividido en dos gobernaciones: la de Formosa, al norte del río Teuco-Bermejo y la del Chaco al sur de ese curso de agua. El ultimo gobernador del GRAN CHACO fue Ignacio FOTEHERINGHAM, que pasó a ejercer la primera magistratura en Formosa. El primer gobernador del Chaco fue MANUEL OBLIGADO a quien sucedieron en 1887, ANTONIO DONOVAN y en 1893 ENRIQUE LUZURIAGA.

Escudo

Entre los símbolos elegidos para el emblema provincial la palmera representa la flora peculiar de la región, y el arado, al futuro agrícola de la Provincia. Ambos atributos yacen sobre los colores patrios y son rodeados por los mismos elementos que orlan el escudo nacional, para simbolizar la unión indisoluble de la Provincia con la patria.

 

 

 


Fuente: Casa de la Provincia de Chaco (Callao 322, Cap. Fed.) Textos: Descanso Natural.com©