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   Principal > Jujuy > Cultura
Folklore

  Los escenarios folklóricos jujeños son: el puneño, el quebradeño de los montes y los valles.
 La Quebrada de Humahuaca, callejón que corre de norte a sur sobre la precordillera, desde Iturbe hasta Volcán, y la Puna, vasta meseta que se continúa con el altiplano boliviano, son regiones geográfica y culturalmente destacadas; ya que según narran, "han condicionado física, económica y anímicamente a la gente que vive en ellas", matizando su folklore de diferentes maneras. En los nombres utilizados cotidianamente se nota la presencia del hecho folklórico: por ejemplo, cuando se habla del terreno, en algunos lugares se dice «repechar el cerro» que quiere decir ascender una cuesta empinada. «Punta del monte» es el lugar donde empieza a manifestarse la vegetación tropical, a los grandes roquedales se les dice roque. A las superficies inclinadas de piedra menuda y resbaladiza: sayes.
  Estas practicas se traducen también en las comidas, en la música, en los cantos. Es distintivo en la región la expresión espiritual de sus pueblos que cantan y honran sus creencias con celebraciones que transmiten su sentir. Los misachichos, La Pachamama, el Carnaval, Toreo de la Vincha son algunos de los que podemos destacar.

Es así que en festivales o en cosechas, fiestas patronales o carnavales, el pueblo alza sus voces en cantos que expresan su sentir, las danzas y los elementos que fabrican como quenas y anatas, o sus máscaras y vestidos, junto a una caja o en el ritmo de los bombistas y en los sikuris, los charangos, las quenas y guitarras, y en algunas ocasiones el erkencho, la mandolina o el erke, completan el ritual que nutre en cada ocasión los lazos ancestrales de su gente.

Los ritos paganos
Se observa en estas regiones una mezcla de cristianismo y de paganismo, ya que junto a la fe católica conviven manifestaciones que antes estuvieron dedicadas a los antiguos dioses. Así en Santa Catalina, por ejemplo, un diablo danza delante de la procesión y acompaña a los promesantes durante todo el día, participando de los festejos en homenaje a la Virgen de Conchillas. Representa al ucaco de las minas y es notable por ser hecha de chapa de hierro. En Casabindo, hombres-pájaros vestidos con plumas de suri danzan delante de la iglesia y acompañan a la procesión en el transcurso de la fiesta patronal. Ese día, 15 de agosto, como homenaje a la Virgen de Casabindo tiene lugar una ceremonia única en nuestro territorio: el Toreo de la Vincha, costumbre implantada por los españoles consistente en la suelta de un toro bravo en el atrio frente a la iglesia, cerrado con piedras picadas. El animal lleva en las astas una vincha roja que tiene prendidas monedas de plata. Constituye el premio para el que toree y logre arrebatarlo.

Celebración del Carnaval

Tanto en la Quebrada como en la Puna, los carnavales son muy pintorescos. La concurrencia es masiva en La Quiaca, Abra Pampa y el más famoso de todos: el de Humahuaca.
En Humahuaca su duración abarca toda la semana, es decir ocho días y ocho noches a lo largo de las cuales se baila y se canta sin parar. Otro rasgo es el baile por las calles, para dirigirse a las llamadas «invitaciones»; así es que la comparsa recorre las calles empedradas de Humahuaca bailando el carnavalito con su coro de cantoras y la diablada compuesta por disfrazados: diablos, doctores, gauchos, indios, gitanas. Cuando llegan a la casa (a la que se los invitara), la comparsa entra y sus integrantes beben chicha y comen asado, que les va sirviendo el dueño de casa.


La Pachamama
El otro carácter distintivo es el culto a la «Pachamama» o Madre Tierra, que se manifiesta en la ceremonia de entierro y desentierro del Carnaval. El ritual comienza el Domingo de Tentación cuando se sube al anochecer a una colina de las cercanías. Allí se cava un agujero en la tierra, la «boca» de la Pachamama; se echan allí alimentos, bebidas, hojas de coca, las sartas que recolectaron los diablos ese día, y finalmente se coloca en las ramas de un churqui, un diablito que representa el carnaval, hecho de trapo. Se le prende fuego, y cuando revienta una bomba que contiene, se termina el Carnaval. Al año siguiente, el primer día se hace la ceremonia de desentierro, repitiéndose la apropiación a la Pachamama. Entonces la comparsa baja el cerro bailando y cantando con todos sus disfrazados y comienza el Carnaval. Es así el Carnaval urbano. En los pueblos pequeños y campos se hace una fiesta con abundancia de coplas, erquenchada y ruedas de caja.

Los bailes típicos

El Bailecito tiene sus raíces en Bolivia y es de ascendencia española. Se baila en fiestas y especialmente en Carnaval. Es una graciosa danza de pareja suelta e independiente, de movimientos vivos en los que se puede ver la influencia incaica. El caballero corteja a la dama con movimientos de pañuelo y termina el baile con la conquista de la dama.

La Cueca: Es otra danza de galanteo que se baila con pañuelo y con pasos balceados saltados y rápidos. Su procedencia es el Alto Perú y Bolivia. En Cuyo se baila otra cueca, la cueca cuyana que es más lenta, elegante y se danza con pasos cruzados de zamba.

El Carnavalito, declarado baile oficial de la provincia de Jujuy, se bailaba antiguamente colectivamente tomados de la mano, haciendo figuras como la ronda, vivoritas, caracoles. Con la llegada de danzas europeas se incorporaron figuras del Cielito o el Pericón. Sus pasos son el trotecito, o bien saltadito, pegando pequeños brincos y acompañado por palmoteos. Su origen es incaico y es símbolo de los carnavales quebradeños.

Otros bailes practicados en reuniones familiares, peñas, festivales de la zona son el Gato, la Chacarera, la Chacarera Doble y el Escondido.

Hay también danzas religiosas como la de los suris. O la danza de los cuartos, en la que parejas de bailarines danzan delante de una imagen agitando cuartos de corderos; o la danza del queo, en la que los bailarines danzan imitando los movimientos de un ave silvestre.

Característica de la Puna y la Quebrada son las coplas, que se cantan de varias formas en rueda de cajas, donde una persona va entonando las coplas que canta el resto de la rueda; en el contrapunto, una cantora dice una copla que responde su compañero en forma intencionada; o en los carnavalitos, cada comparsa tiene su canto característico: una de las cantoras canta la copla y el resto del coro va repitiendo el estribillo.

Instrumentos Musicales
Los ritmos musicales se realizan generalmente con instrumentos autóctonos como el charango y la quena aunque también se incorporan la guitarra y el bombo.

Charango: su sonido es producido por cinco pares de cuerdas y su caja de resonancia consta de una caparazón de armadillo disecado.
Siku: su sonido es alegre, imita los silbidos que ejecuta el viento entre juncos o cañas quebradas. Esta construido con cañas de diferentes largos.
Kamuna: instrumento de percusión. Es el maxilar inferior del guanaco o de un caballo que golpeado con los puños hace vibrar los dientes sueltos.
Caja: es un instrumento de percusión. Hay dos tamaños de caja, la caja coplera es de tamaño grande y es para usarla solamente dentro del hogar por ser incomoda para llevarla a todas partes. La caja chayera que es mas chica. En quechua chayera significa estrenadora.

Reseña Histórica

   En la región noroeste vivían tribus sobre las que se conocen muy pacos rastros. De acuerdo a los elementos arqueológicos con que se cuenta se conforman cuatro grupos principales: loa Atacamas, los Omaguacas, los Ocloyas y los Araqueños y los Jujuies.
  Los Omaguacas eran una gran número de tribus dedicadas a agricultura, tejedores y alfareros. Se reunían en Tilcara y Humahuaca . Los Ocloyas se encontraban en los valles de Ocloyas.
Todos, también los Jujuies, integraban varias tribus. Es posible que hayan recibido la influencia de las culturas de Tiahuanaco y la Incaica.
  En todo el valle del Río San Francisco se desarrolló la cultura aborigen del mismo nombre entre los 300 y 400 años a.c.; se trataba de cazadores recolectores. Desarrollaron la agricultura gracias a mejoras tales como las terrazas y las obras de riego, eran mineros y artífices de los metales, alfareros y constructores en el seno mismo de la tierra, que hicieron de las condiciones naturales: su hábitat y de la vida, practicas sedentarias.
  Eran muy importantes en la época colonial y ofrecieron una tenaz resistencia a la conquista, demorando los planes hispanos. Pero los asentamientos de los colonizadores se hicieron más frecuentes en la región, estableciéndose fuertes militares en puntos neurálgicos para las comunicaciones tribales. De éstos, tres marcaron el dominio de la corona: el de Hernán Gómez, el Grande y Palpalá en la puerta a la quebrada de Humahuaca, doblegando progresivamente la cultura del lugar
  Es preciso recordar que en la empresa de las corrientes colonizadoras que se desarrollaron desde 1536 a 1596, se destacó la del noroeste aunque sufrió varios conflictos hasta establecer su jurisdicción. Este hecho se produjo en 1563 cuando Felipe II y I de Portugal la declaró separada de Chile a la Gobernación de Tucumán con sede en Santiago del Estero. La conquista de la región se inició con la expedición de Juan Nuñez de Prado en 1549 y dado que se consideraba importante la fundación de ciudades para asegurar las comunicaciones, el 20 de Agosto de 1561 el Gral. Juan Pérez de Zurita fundó por primera vez en el valle de Jujuy la ciudad de Nieva. En 1563 fue despoblada y el 13 de Octubre de 1575 el Gral. Pedro de Zárate fundó por segunda vez la ciudad a la que dió el nombre de San Francisco de Alava. Pero el 25 de Mayo de 1576 fue destruida por los naturales, de acuerdo a las crónicas. La tercera y definitiva se fundó en un lugar distante de la anterior por el Capitán Francisco de Argañaráz y Murguía, con el nombre San Salvador de Velazco en el Valle de Jujuy, el 19 de Abril de 1593.
  En la época de la colonia española se puso en práctica el sistema de encomienda, destinado a la explotación minera, y luego el sistema de hacienda (grandes extensiones otorgadas por Merced Real) destinado a la cría de ganado vacuno, caballar y lanar. Creado el Virreynato del Río de la Plata en 1776, Jujuy integró la Intendencia de Salta de Tucumán y apoyó el movimiento del 25 de Mayo de 1810, época en la que se constituye como provincia.
  Durante la guerra de la independencia, en la que tuvo activa participación, se produjeron enfrentamientos entre realistas y patriotas.
El 18 de Noviembre de 1834 declaró su autonomía política. También fue escenario de guerras civiles. Allí murió Lavalle y fue invadido Felipe Varela, sobre quienes te contaremos más adelante.
El 28 de Febrero de 1935 fue aprobada su Constitución. Y al disolverse el Territorio Nacional de los Andes, se le anexa el Departamento de Susques, el 23 de Septiembre de 1943. En el año 1960 adopta su escudo provincial. Ya en el siglo XX comienza el auge de los ingenios azucareros, convirtiendo las selvas de transición de las zonas planas en campos de cultivos, marcando una nueva geografía que convive con la espiritualidad de sus ancestros y los rasgos hispanos adquiridos con el tiempo.
Su Patrona es la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya.

Escudo

  Jujuy seleccionó para el escudo que la representa la forma tradicional del ovalo en color amarillo oro. Los símbolos que se observan son el sol naciente, las manos que se estrechan, los campos azur-celeste y plata y el gorro de la libertad, significando la unión de la provincia de la confraternidad nacional. El gorro frigio simboliza además la autonomía provincial. El emblema se engalana con dos rosas como las que adornan el manto de la Virgen de Copacabana, una de las más veneradas en el lugar. Algunos historiadores sostienen que ellas simbolizan las batallas de Tucumán y Salta, y en consecuencia la liberación de Jujuy. Otros, afirman que es un doble homenaje: de Carlos III a dicha Virgen norteña y a la lealtad y constancia de la Ciudad de San Salvador.
Circundan el campo en forma de corazón, dos ramas de laurel entrelazados en una cinta celeste y blanca.