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  En Jujuy aún hoy se puede ver que el hombre realiza con sus propias manos los objetos que va a utilizar a diario, mezclando lo antiguo y lo moderno. Las mujeres campesinas tejen sus picotes en telares horizontales de la época del Incario e hilan sus lanas en husos iguales a las puiscas que atesoran viejas tumbas. Los alfareros modelan la arcilla con las mismas técnicas que atestiguan las piezas de los museos. Los signos antropomorfo, zoo y fitomorfos, dibujos de aves, batracios, llamas y serpientes conviven con lo cotidiano y son elegidos una y otra vez para expresar los valores culturales del pueblo.
 Entre las artesanías, la alfarería de la cultura Omaguaca se distingue de la Diaguita y la calchaquí del noroeste argentino. Actualmente se practican técnicas que eran bien conocidas en la antigüedad aunque no se repiten los modelos ancestrales «pucos», «nios», «vasos tolémicos», «callanas». Ahora se modelan fuentes, tinajas, ollas floreros, «yuros», «tiesto», macetas, cántaros, botijas, «virques», jarrones propiciatorios y otros productos utilitarios de la edad moderna.
El material empleado más comúnmente es la arcilla roja y castaña, mezclada con «pircas» y englobes blancos y negros junto al conocido ocre. La decoración puede estar incisa en la pasta, generalmente a base de líneas y puntos o pintada con motivos geométricos en forma de guardas, orlas y grecas. Muchas veces las vasijas adquieren formas de llama, asno o vaca y en su cuello presenta rasgos humanos que pueden ser rostros de hombre o mujer.
  La orfebrería jujeña se remonta a la época colonial. Los orfebres de San Salvador de Jujuy, de algunos pueblos de la Quebrada de Humahuaca y La Quiaca, fabrican joyas de excepcional belleza y labran artísticos exvotos que pueden admirarse en la mayoría de las iglesias, enchapando también plata, monturas, mates, cofres y otros objetos. Asimismo los plateros fabrican una extensa serie de utensilios para el hogar, algunos de hermosa simplicidad y otros de fino trabajo de filigrana, utilizando sobre todo modelos con diseños florales, figuras antropomorfas y zoomorfas. Con el paso del tiempo se han conservado las formas de los elaborados trabajos pero los plateros han creado a su vez una nueva especialidad: las vasijas de plata de nuevas formas y diseños que han dado en llamarse "alta artesanía jujeña".
  La talla de madera comenzó a desarrollarse altamente en Jujuy durante la época de la colonia, para la decoración de las iglesias y como un medio favorito de ornamentación en utensilios de uso diario en el hogar. Casi todas las piezas de madera de este tiempo están decoradas: desde una simple cuchara a un amplio portalón. En la actualidad, en San Pedro y Ledesma viven hábiles tallistas y torneadores que realizan objetos ornamentales utilizando su materia prima preferida, el «palo santo». También se logran finos muebles tallados, pero estos son característicos en la capital. El arte típico de la Quebrada de Humahuaca en cambio es la elaboración de la madera de cardón. Con ella se realizan muebles y objetos de adorno, puertas, ventanas y hasta la tirantería de las viviendas ya que es de gran plasticidad, liviana y resistente. Esta cactácea era muy utilizada por los nativos.
  Otras artesanías que siguen los modelos del viejo arte popular regional son la cestería, imaginería, los trabajos en cuero crudo, la peletería, la realización de instrumentos musicales y la confección de sombreros.   Los hilados y tejidos son un apartado especial en esta ocasión: frecuentemente la familia se ocupa de la crianza de la oveja hasta la manufactura del producto final. La lana de oveja es la más común pero también se utiliza lanas de llama, alpaca y vicuña. El género denominado Barracán es fabricado a mano por los teleros puneños, hombres y mujeres del norte, con lana y plantas tintóreas como la raíz de socondo o corteza de nogal e hilado en huso. Bachila es otro género, ordinario, tejido en lana blanca y negra. Jerga es un género de lana a bastones usado para vestidos y sobre el pelo de los animales. Los ponchos son de lana de oveja tejidos a mano, destacándose los del Departamento de Yavi. Se suele utilizar el motivo de guardas ajedrezadas o escalonadas para sus diseños. Se realizan también frazadas y mantas elaboradas de una mezcla de lana de llama y de oveja, que conservan el estilo ancestral logrando una amplia gama de productos de colores lisos y dibujos andinos o brillantes colores combinados con dibujos geométricos.
Fajas y chuspas, guantes, chales, pasamontañas y medias junto a los peleros (alfombras) son otros de los productos que encontrará en ferias y fiestas. Costales, alforjas, redes de chaguar para tomar pescados son otros productos propios de la zona.
El chaguar es una yerba fibrosa trabajada especialmente por aquellos que cada año vienen a trabajar en los ingenios azucareros. La yica es también realizada en chaguar y se utiliza para depositar objetos. Es tejida habitualmente en Ledesma.
De la corteza del yuchan o palo borracho se hacen lazos. Los cordeles de Yucan son muy fuertes.