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Hábitat
El
relieve es, en una gran proporción, y especialmente en el centro-este
continuación de la pampa húmeda bonaerense. Se observan valles, hondonadas,
llanuras y planicies. Entre los valles pampeanos podemos mencionar
Chilihué, Nerecó, del Tigre, Chapalcó, Colú Lauquen, Daza, Quehué,
Utracán, Maracó Grande y Hucal.
La llanura esta cubierta por un manto arenoso esparcido
sobre una base calçárea (tosca). Se observa también un sistema serrano
que pertenece a formaciones geológicas que se han ido desgastando
con el tiempo y que lleva el nombre de Mahuidas, que en lengua mapuche
significa elevación. La más importante de este sistema es la
sierra Lihué Calel. Hacia el oeste una meseta basáltica cubre casi
todo el terreno pampeano. Es la Payunia y debe su nombre a lo viejos
volcanes Payún y Payún Matrú. Entre extensas formaciones de basalto
negro, surgen manantiales como Agua Mora, El Copel, Puelén, Agua de
los Pajaritos donde antiguamente asentaron sus poblaciones los primeros
hombres del desierto de SudAmérica. Hay también mesetas residuales
como la de Luan Toro, que tiene una diferencia de 20 metros con el
medio que lo circunda. Con estas características se encuentran otras
en los grandes valles y en los cerros del extremo sureste. En el límite
norte la meseta adquiere una forma particular y curiosa, denominada
"Martillo de la Escondida". Allí el paisaje se asemeja al de Cuyo
y se destacan el manantial de Agua de Torres y el Cerro Negro, con
1.188 mts de altura. Los mapuches llamaban Mamüll Mapú a una franja
verde y espinosa que proviene del limite con San Luis y que atraviesa
transversalmente el territorio. Significa comarca del monte, de la
madera. Esta constituida por caldenes, chañares y algarrobos.
Hay lugares, en el sur de la provincia, donde las lluvias
son escasas y no alcanzan para mantener los árboles de fuste por lo
que esos montes se transforman en bosques de jarillas. Este es un
arbusto bajo y achaparrado, símbolo de los desiertos americanos.
Hidrografía
Los
recursos hídricos más importantes de la provincia no son autóctonos.
Estos provienen de la zona cordillerana y son el Río Colorado y el
Atuel-Salado-Chadileuvú.
El Río Colorado, constituye un recurso permanente, alimentado
por deshielos. La cuenca actual alcanza los 70.000 km2 , con un caudal
medio de 130 m/cúbicos, manifiesta crecidas cíclicas cada 11 años
que, en algunos casos, han llegado a superar los 1.100 m/cúbicos por
segundo, pero los máximos anuales no superan los 500 m/cúbicos por
segundo en verano, respetando el régimen nival del río.
El Salado-Chadileuvú es un caso mucho más complejo; sufre
un franco deterioro ambiental por los aprovechamientos de sus afluentes.
En La Pampa no es un río de comportamiento simple. El primero de ellos
penetra en rumbo Noroeste-Sudoeste, que mantiene a lo largo de 37
km, hasta su encuentro con el Río Atuel. Entre ambos cursos, forman
un largo laberinto de bañados, lagunas, brazos menores que pasan frente
a Puelches. En un tramo de 10 km se presenta con pendiente pronunciada,
para perderse en la Laguna "La Amarga". Desde esta última, hasta el
Río Colorado se denomina Curacó, con una extensión de 130 km. De éstos
unos 40 km son de cauce empantanado.
El Río Atuel tiene su naciente en la provincia de Mendoza
y su desagüe el La Pampa, siendo el último afluente del gran colector
andino que constituye el río Desaguadero-Salado-Chadileuvú.
El hecho de ser aumentado en su curso superior por nieve,
explica tanto el periodo de bajante invernal como las crecientes de
verano.
La construcción del Sistema de Presas Los Nihuiles, en
Mendoza, a modificado el caudal de agua que llega a La Pampa, modificando
a su vez el aspecto de la región.
Las lagunas, los arroyos y los manantiales conforman un
rico aporte al ecosistema de la región. Algunas de ellas son Urre
Lauquen, Colorada Grande, Blanca, Guatraché.
Cuando el hombre todavía no había decidido impregnar de
modernidad su vida, el río Salado-Chadileuvú servía de afluente a
casi todos los ríos que bajan de la cordillera. El paisaje se transformaba
en grandes lagunas, bañados y esteros que cubrían miles de kilómetros.
El hombre terminó con este paisaje y hoy solamente cuando hay crecidas
la región vuelve a mostrar su antiguo aspecto.
A lo largo del Río Colorado, uno de los más importantes
que atraviesa la provincia, se han construido obras de ingeniería
que han modificado el natural ambiente del desierto. Ante la imprevisible
conducta del Colorado se construyó el Dique embalse Casa de Piedra
que sirve tanto de reservoreo para los períodos secos como de atenuador
de las ondas de crecida. El lago artificial que se observa en una
de sus márgenes tiene 35.000 hectáreas. La Casa de Piedra esta situada
en el curso medio del río y ahí están los rastros de la más antigua
presencia del hombre en La Pampa. En ese lugar se encontraba un cementerio
con ajuar de 9.000 años de antigüedad. Al Oeste, en la Meseta Basáltica,
existen aproximadamente medio centenar de manantiales producto de
la capacitación de agua por parte de aquella roca volcánica. Algunos
poseen erogaciones considerables como los de Puelén, Agua de Torres
y Buta Ranquil. También se aprecian numerosas lagunas dispersas en
su territorio en forma no homogénea, pues la mayor parte se sitúan
en el este y centro, pero vale aclarar que el mayor cuerpo palustre
está en el Oeste: las lagunas de Puelches. La ubicación, calidad de
las aguas, extensión, accesibilidad, etc, permite una amplia variedad
de usos, que van desde abrevar el ganado hasta las utilizadas con
fines industriales, recreativos, medicinales, etc. La alimentación
de la mayoría de las lagunas es de tipo pluvial, aunque las hay alimentadas
por manantiales, ríos o arroyos. Cualquiera sea el origen de las aguas,
se nota un proceso de desecamiento que ha llevado a la desaparición
de muchas de ellas. Las lagunas que merecen una especial atención,
por su importancia económica, son las productoras de sal (salinas),
que se hallan ubicadas en el sudeste pampeano, como: Salinas Grandes,
Salitral Negro, Salinas Grandes de Anzoátegui, Colorada Grande.
Flora
El
70% de la superficie pampeana está cubierta por vegetación natural
y el 30 % restante es el área incorporada a los cultivos tanto anuales
como perennes. La vegetación natural se puede dividir en cuatro tipos:
bosque abierto caducifolio de calden, pastizal natural, arbustal,
matorral.
El
primero es una formación única en el país y reviste un gran interés
ecológico porque la flora y fauna que contiene no es común al
resto del país. Productivamente es importante por su valor forestal,
como productor de bienes y por ende generador de mano de obra.
Junto al Caldén se encuentra también el algarrobo.
Dentro del pastizal natural existen dos tipos de pastizales. Por
un lado el pastizal de gramíneas bajas que se encuentra en el
centro de la provincia, en donde se pueden ver flechillas y trebol
de caretilla. Por el otro lado, el pastizal sámofilo, que se encuentra
en el norte de la provincia en donde hay olivillo, paja amarga
y pasto hilo. En lo que respecta a la vegetación arbustal se hace
referencia a un conjunto de arbustos de hojas perennes. La especie
predominante de esta formación es la jarilla, por lo que también
se lo llama jarillal. |
Caldén Pampeano
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Y
la ultima clasificación es el matorral, que se ubica a lo largo del
Río Salado-Chadileuvú, Atuel y Colorado y está constituido por arbustos
de hojas pequeñas o directamente sin ellas y pastizales serranos, abiertos,
perennes de hojas muy angostas.
Fauna
La
fauna esta constituida por especies tales como zorros, liebres, mulitas,
peludos, vizcacha, ñandues, patos, teros, chajaes, perdiz de monte y
perdiz chica, cottorra o catita, . El jabalí europeo no es autóctono
pero se adaptó y diseminó por la región. Entre los peces se destaca
la presencia de truchas - arco iris y marrón-, pejerrey, bagre sapo,
carpa, perca
Fuente:
Casa de la Provincia de La Pampa (Suipacha 346, Cap. Fed.) Textos:
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